14 de octubre de 2008

Y tras la lluvia...



¡Pues ha llegado el otoño! Sí, sí, el otoño, ahora. Al menos para mí hoy es el primer día de otoño. Pero tiene una explicación esto.
Esto de las estaciones parece muy medido. Todos sabemos que hay unos equinocios y solsticios que marcan el paso de una a otra a lo largo del año. Pero yo pienso que no puede ser algo tan exacto, nada en la naturaleza lo es, siempre hablamos de aproximaciones. Cada uno tenemos nuestro propio calendario de estaciones interno que nos dice cuando hemos cambiado. O al menos así lo veo yo. Estoy seguro de que todos vosotros no pensásteis que estábamos en otoño el día 23 de septiembre. Hubo quien lo habrá sentido antes y quien lo habrá sentido después. Para algunos la llegada del otoño empieza con la caída de la hoja de los árboles caducifolios por ejemplo, y este es un proceso que no se da al mismo tiempo (y el día 23 de septiembre) en todos los sitios. A mayor latitud antes se suelen producir estos fenómenos. Otros tal vez piensen que es la primera nevada (por débil que sea) la que lo marca. Algunas personas sienten que están en otoño cuando se encuentran las primeras setas o simplemente una combinación de todos estos (y más) factores.
En mi caso el otoño empieza el primer día después del fenómeno conocido como "gota fría". Tal vez sea un cambio muy brusco pero así lo veo yo. Durante el mes de septiembre (puede llegar hasta mediados de octubre) es una etapa de transición. Poco a poco los días se acortan, hay una luz distinta, el paso de aves en migración es muy acusado, las naranjas y mandarinas de las variedades más tempraneras empiezan a estar listas para ser recogidas, las temperaturas bajan ligeramente... Pero de pronto un día empieza a llover. El calor se acaba de golpe, al estar todo el día el cielo nublado la luz cambia muchísimo, las lluvias cesan todas esas actividades al aire libre tan propias del verano, todo se interrumpe durante unos días. El otoño nos dice,
"Eh, que estoy aquí". Y llega de la forma más impresionante posible. Avenidas de agua tremendas, cientos de paseriformes (incluso las gaviotas son incapaces de soportar a veces el temporal) en migración llegan muertos a las orillas del mar, el fuerte viento y las lluvias hacen que los pocos árboles caducifolios que por aquí tenemos pierdan las hojas que les quedan... Y aunque es una pena ver todos los daños que causan estas lluvias y las vidas que llegan a arruinar me parece impresionante todo esto, es uno de esos momentos en los que te das cuenta de la auténtica fuerza que tiene la naturaleza.

El caso es que ahora parece que lo peor ha pasado. Puede que todavía nos caigan algunas gotas en la cabeza, pero poco a poco la "gota fría" pierde su fuerza. Y yo puedo considerar por fin que estamos en otoño. Y con observar un poco se ve que así es. Las primeras aves invernantes van llegado a la ciudad. Ya se pueden observar fácilmente los omnipresentes colirrojos tizones
(Phoenicurus ochruros). Los mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita) se oyen sin parar en los parques y jardines, así como los primeros petirrojos (Erithacus rubecula). Las gaviotas patiamarillas (Larus michaellis) y reidoras (Larus ridibundus) invaden la ciudad y se pueden ver decenas de ellas posadas en cualquier grúa. En las rotondas es fácil observar grupos de garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) alimentándose de una forma frenética. Los estorninos pintos (Sturnus vulgaris) se suman a los ya presentes bandos de estornino negro (Sturnus unicolor) haciéndolos aún más grandes. En definitiva, después de tanta fuerza destructiva vemos como la ciudad se va llenando de vida. Precisamente por esto me gusta tanto el otoño (y el invierno) porque traen una cantidad y variedad de aves enorme al campo, y muchas de ellas entran a buscar el calor de las ciudades.
Y como ya me enrollo demasiado, simplemente queda desear que tengáis un
feliz otoño.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Bonita reflexión, Alex. Pero debes cuidar el "spelling" correcto de los nombres científicos. Hay tres incorrecciones, sin duda por las prisas, que se que los sabes perfectamente, que afean el escrito. No los anoto aquí para que no se vean cuando los corrijas.

Me gustan tus crónicas, chaval.

Álex Alamán dijo...

No había visto tu comentario hasta hoy Carlos. Muchas gracias por avisarme, ya están corregidos, como bien dices, las prisas no son buenas para hacer estas cosas.

Un saludo y gracias de nuevo.