18 de septiembre de 2010

Híbridos y carambolos


Los pasados días 14 y 15 de septiembre estuve en Alicante con los habituales de la zona para mí (Jana Marco, Julio Merayo y Guille Mayor).

La tarde del día 14 la empleamos en anillar en el dormidero de golondrinas (
Hirundo rustica e Hirundo daurica) donde anillan Julio y Guille. La jornada estuvo muy bien, con algo más de sesenta capturas (si no recuerdo mal). La mayoría golondrinas comunes (Hirundo rustica), pero también algunos carriceros comunes (Acrocephalus scirpaceus), un par de buitrones (Cisticola juncidis) y unas cuantas golondrinas dáuricas (Hirundo daurica), especie que hasta ahora nunca había anillado yo.

Pero sin lugar a dudas todo esto quedó eclipsado por un curioso ejemplar que encontramos en las redes. Después de mirarlo y remirarlo no nos quedó otra que dejarlo en híbrido entre golondrina común y golondrina dáurica (
Hirundo rustica x daurica).


El ave en cuestión tiene características de las dos especies.


De izquierda a derecha: Hirundo daurica (joven), Hirundo daurica x rustica e Hirundo rustica

Entre os rasgos propios de dáurica destaca el obispillo ocre y las rectrices internas sin ocelos blancos.


Entre los rasgos de común, la nuca oscura, la garganta coloreada (aunque no del color granate propio de esta especie, además se extiende hasta el pecho) y los ocelos blancos de las rectrices más externas.


Una gozada coger un ave así. Por estas cosas son por las que vale la pena salir a anillar (difícilmente te puedes percatar de la presencia de un ave así cuando revolotean sobre ti cientos de golondrinas, y mucho más difícil será poder analizarla con detenimiento).

Con la euforia de la captura nos fuimos a la descansar. La mañana del día siguiente la dedicamos a la observación. En primer lugar fuimos a los alrededores del Hondo a ver, junto a Toni Mulet y dos amigos suyos, los chorlitos carambolos (Charadrius morinellus, Dotterel) que allí había.


No nos resultó difícil descubrir el bando de siete confiados ejemplares en un campo en el que descansaban desde hacía unos días (la mañana anterior ya habían ido a buscarlos Julio y Guille y los habían visto en el mismo lugar). Con los deberes hechos (bimbo para mí y Toni) dedicamos lo que nos quedaba de mañana a disfrutar de otros limícolas en los observatorios cercanos.

Desfilaron frente a nuestros objetivos: archibebes comunes, oscuros, claros y un fino (Tringa totanus, T. erythropus, T. nebularia y T. stagnatilis), agujas colipintas y colinegras (Limosa limosa y L. lapponica), cigüeñuelas (Himantopus himantopus), avefría (Vanellus vanellus), avoceta (Recurvirostra avosetta), chorlitejos grandes y chicos (Charadrius hiaticula y C. dubius)...

Hacia le mediodía dejamos la zona y, después de comer y descansar, puse rumbo a Valencia. Una visita breve pero bien empleada y productiva.

6 de septiembre de 2010

Programa Calidris


EL pasado viernes, Toni, Santi y yo (del grupo de anillamiento
Llebeig) acompañamos a Pedro, Miguel, Víctor y Saúl (del grupo GOTUR) en su jornada de anillamiento de limícolas en el Parque Natural de la Albufera, dentro del programa Calidris.

La noche no fue la más intensa en cuanto a cantidad de ejemplares de este verano. De hecho, empezo con muy mala pinta, sin limícolas en la zona y todo apuntaba a que nos quedábamos en blanco. Por fortuna la cosa cambió y fuimos cogiendo algunas aves.


Pese a que no fue un gran número (20 ejemplares) a mí me gustó mucho la jornada y me quedé con ganas de repetir, pues era la primera vez que tenía limícolas en mis manos. Principalmente cogimos chorlitejos chicos (
Charadrius dubius, Little ringed plover) y grandes (Charadrius hiaticula, Ringed plover), así como unos cuantos andarríos chicos (Actitis hypoleucos, Common sandpiper). Los que mas me gustaron fueron las dos especies de las que cogimos un único ejemplar, un correlimos común (Calidris alpina, Dunlin) y uno menudo (Calidris minuta, Little stint). Además de los limícolas anillamos un chotacabras pardo (Caprimulgus rufficollis, Red-necked nightjar)


La noche sirvió para aprender un poco más sobre estos grandes viajeros (sorprende mucho más cuando ves el tamaño real que tienen estas aves) y verlas desde un punto de vista distinto. Espero poder volverlos a ver pronto.

15 de agosto de 2010

Cosas que contar


¡Cuantísimo tiempo sin escribir nada por aquí! Ya se notó con las últimas entradas del blog (cada día más espaciadas en el tiempo) que estaba perdiendo un poco las ganas de escribir. Un final de curso demasiado largo y una época de exámenes hicieron el resto. Estaba aburrido y quería salir, ir al campo y hacer cosas. Meterme en el ordenador a escribirlas era lo último que me apetecía. Ahora que ya he recargado las pilas voy a ver si puedo ir poniéndome al día o, por lo menos, contar lo que vaya haciendo desde ahora.

El final de la primavera y el verano no han estado exentos de actividades. He hecho bastantes cosas relacionadas con las aves.


En primer lugar, anillar. He dedicado bastante tiempo al anillamiento científico de aves, marcándolas en distintos lugares. Desde los bebederos de las sierras de Gúdar y Javalambre en los que llevámos anillando desde hace años a otros nuevos que hemos ido a probar, como unos en Ayora.


El paso prenupcial (jo, hablando de él a estas alturas, con el postnupcial ya empezado) lo terminamos entre naranjos y alguna jornada en la Albufera. Dentro del proyecto VOLCAM que hemos organizado este año, hicimos varias jornadas de anillamiento nocturno de rapaces.


También probé por primera vez el anillamiento como actividad educativa para los niños del Centro Juvenil Amics, de Valencia, en Peñascosa (Albacete). Unas jornadas de lo más entretenidas.


Tampoco ha sido todo anillamiento, ha habido tiempo para la observación de aves. Como siempre con unos habituales ya de este blog: Julio Merayo, Guille Mayor, Toni Mulet y Jana Marco. Un día les hice una visita a Alicante para poder ver dos especies que tenía muchas ganas de ver y todavía no habían pasado por mis retinas: la carraca (Coracias garrulus, Roller) y el alzacola (Cercotrichas galactotes, Rufous bush robin). Julio me llevó a ver a esta última. Después nos juntamos con Jana y Guille para ir al Hondo y disfrutar de varios ejemplares de la primera. Con amigos así vale la pena esto del pajareo.


Otro día fueron Jana y Toni los que vinieron hasta Valencia para poder ver el falaropo picofino (Phalaropus lobatus, Red-necked phalarope) que se citó en el Tancat de Milia, en l'Albufera. Todo salió a pedir de boca y pudimos disfrutar de él y de otras muchas especies de aves asociadas a los humedales.

Relacionado con ambas cosas, amigos y el anillamiento, Toni, Jana y yo fuimos a colaborar en la campaña de anillamiento de paíños (Hydrobates pelagicus, Storm petrel) en el islote de Benidorm. Ese mismo día, Jana y yo, nos fuimos hasta Cartagena para participar en el voluntariado de anillamiento de paíños (por las orejas se nos acabaron saliendo) en la isla de Palomas. Allí, a parte de pasárnoslo muy bien con el resto de voluntarios y la gente de ANSE a cargo de la campaña, disfrutamos muchísimo con el anillamiento de doce pardelas cenicientas (Calonectris diomedea, Scopoli's shearwater) y ochenta paíños europeos.


Creo que no me queda nada destacable por resumir. Espero no dejar pasar tanto tiempo hasta la próxima entrada.